domingo, 3 de febrero de 2013

CÁPSULA DE LITURGIA - MATRIMONIO -

MATRIMONIO
 228   Un problema particular, vinculado a las uniones de hecho, es el que se refiere a la petición de reconocimiento jurídico de las uniones homosexuales, objeto, cada vez más, de debate público. Sólo una antropología que responda a la plena verdad del hombre puede dar una respuesta adecuada al problema, que presenta diversos aspectos tanto en el plano social como eclesial. 503 A la luz de esta antropología se evidencia « qué incongruente es la pretensión de atribuir una realidad “conyugal” a la unión entre personas del mismo sexo. Se opone a esto, ante todo, la imposibilidad objetiva de hacer fructificar el matrimonio mediante la transmisión de la vida, según el proyecto inscrito por Dios en la misma estructura del ser humano. Asimismo, también se opone a ello la ausencia de los presupuestos para la complementariedad interpersonal querida por el Creador, tanto en el plano físico-biológico como en el eminentemente psicológico, entre el varón y la mujer. Únicamente en la unión entre dos personas sexualmente diversas puede realizarse la perfección de cada una de ellas, en una síntesis de unidad y mutua complementariedad psíco-física». 504
La persona homosexual debe ser plenamente respetada en su dignidad, 505 y animada a seguir el plan de Dios con un esfuerzo especial en el ejercicio de la castidad. 506 Este respeto no significa la legitimación de comportamientos contrarios a la ley moral ni, mucho menos, el reconocimiento de un derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, con la consiguiente equiparación de estas uniones con la familia: 507 « Si, desde el punto de vista legal, el casamiento entre dos personas de sexo diferente fuese sólo considerado como uno de los matrimonios posibles, el concepto de matrimonio sufriría un cambio radical, con grave deterioro del bien común. Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o al de la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes ». 508
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503Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a todos los Obispos sobre La atención pastoral a los homosexuales (1º de octubre de 1986), 1-2: AAS 79 (1987) 543-544.
504Juan Pablo II, Discurso al Tribunal de la Rota Romana (21 de enero de 1999), 5: AAS 91 (1999) 625.
505Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones acerca de la respuesta a ciertas propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales (23 de julio de 1992): L'Osservatore Romano, edición española, 31 de julio 1992, p. 7; Id., Decl. Persona humana (29 de diciembre de 1975), 8: AAS 68 (1976) 84-85.
506Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2357-2359.
507Cf. Juan Pablo II, Discurso a los Obispos españoles en visita ad limina (19 de febrero de 1998), 4: AAS 90 (1998) 809-810; Pontificio Consejo para la Familia, Familia, matrimonio y ‘‘uniones de hecho'', (26 de julio de 2000), 23, Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2000, pp. 42-44; Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales (3 de junio de 2003): L'Osservatore Romano, edición española, 8 de agosto de 2003, pp. 4-5.
508Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, (3 de junio de 2003): L'Osservatore Romano, edición española, 8 de agosto de 2003, p. 5.

Compendio  de la Iglesia Católica.
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Mons. Luis Martínez Flores
Párroco

sábado, 26 de enero de 2013

COMUNICADO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI


Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales 

47ª JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES 
"Redes Sociales: portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización." 

12 de mayo 2013

Mensaje del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Ante la proximidad de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2013, deseo proponeros algunas reflexiones acerca de una realidad cada vez más importante, y que tiene que ver con el modo en el que las personas se comunican hoy entre sí. Quisiera detenerme a considerar el desarrollo de las redes sociales digitales, que están contribuyendo a que surja una nueva «ágora», una plaza pública y abierta en la que las personas comparten ideas, informaciones, opiniones, y donde, además, nacen nuevas relaciones y formas de comunidad.

Estos espacios, cuando se valorizan bien y de manera equilibrada, favorecen formas de diálogo y de debate que, llevadas a cabo con respeto, salvaguarda de la intimidad, responsabilidad e interés por la verdad, pueden reforzar los lazos de unidad entre las personas y promover eficazmente la armonía de la familia humana. El intercambio de información puede convertirse en verdadera comunicación, los contactos pueden transformarse en amistad, las conexiones pueden facilitar la comunión. Si las redes sociales están llamadas a actualizar esta gran potencialidad, las personas que participan en ellas deben esforzarse por ser auténticas, porque en estos espacios no se comparten tan solo ideas e informaciones, sino que, en última instancia, son ellas mismas el objeto de la comunicación.

El desarrollo de las redes sociales requiere un compromiso: las personas se sienten implicadas cuando han de construir relaciones y encontrar amistades, cuando buscan respuestas a sus preguntas, o se divierten, pero también cuando se sienten estimuladas intelectualmente y comparten competencias y conocimientos. Las redes se convierten así, cada vez más, en parte del tejido de la sociedad, en cuanto que unen a las personas en virtud de estas necesidades fundamentales. Las redes sociales se alimentan, por tanto, de aspiraciones radicadas en el corazón del hombre. 

La cultura de las redes sociales y los cambios en las formas y los estilos de la comunicación suponen todo un desafío para quienes desean hablar de verdad y de valores. A menudo, como sucede también con otros medios de comunicación social, el significado y la eficacia de las diferentes formas de expresión parecen determinados más por su popularidad que por su importancia y validez intrínsecas. La popularidad, a su vez, depende a menudo más de la fama o de estrategias persuasivas que de la lógica de la argumentación. A veces, la voz discreta de la razón se ve sofocada por el ruido de tanta información y no consigue despertar la atención, que se reserva en cambio a quienes se expresan de manera más persuasiva. Los medios de comunicación social necesitan, por tanto, del compromiso de todos aquellos que son conscientes del valor del diálogo, del debate razonado, de la argumentación lógica; de personas que tratan de cultivar formas de discurso y de expresión que apelan a las más nobles aspiraciones de quien está implicado en el proceso comunicativo. El diálogo y el debate pueden florecer y crecer asimismo cuando se conversa y se toma en serio a quienes sostienen ideas distintas de las nuestras. «Teniendo en cuenta la diversidad cultural, es preciso lograr que las personas no sólo acepten la existencia de la cultura del otro, sino que aspiren también a enriquecerse con ella y a ofrecerle lo que se tiene de bueno, de verdadero y de bello» (Discurso para el Encuentro con el mundo de la cultura, Belém, Lisboa, 12 mayo 2010).
 
             Las redes sociales deben afrontar el desafío de ser verdaderamente inclusivas: de este modo, se beneficiarán de la plena participación de los creyentes que desean compartir el Mensaje de Jesús y los valores de la dignidad humana que promueven sus enseñanzas. En efecto, los creyentes advierten de modo cada vez más claro que si la Buena Noticia no se da a conocer también en el ambiente digital podría quedar fuera del ámbito de la experiencia de muchas personas para las que este espacio existencial es importante. El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes. Las redes sociales son el fruto de la interacción humana pero, a su vez, dan nueva forma a las dinámicas de la comunicación que crea relaciones; por tanto, una comprensión atenta de este ambiente es el prerrequisito para una presencia significativa dentro del mismo.
            La capacidad de utilizar los nuevos lenguajes es necesaria no tanto para estar al paso con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos. En el ambiente digital, la palabra escrita se encuentra con frecuencia acompañada de imágenes y sonidos. Una comunicación eficaz, como las parábolas de Jesús, ha de estimular la imaginación y la sensibilidad afectiva de aquéllos a quienes queremos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios. Por lo demás, sabemos que la tradición cristiana ha sido siempre rica en signos y símbolos: pienso, por ejemplo, en la cruz, los iconos, el belén, las imágenes de la Virgen María, los vitrales y las pinturas de las iglesias. Una parte sustancial del patrimonio artístico de la humanidad ha sido realizada por artistas y músicos que han intentado expresar las verdades de la fe.
             En las redes sociales se pone de manifiesto la autenticidad de los creyentes cuando comparten la fuente profunda de su esperanza y de su alegría: la fe en el Dios rico de misericordia y de amor, revelado en Jesucristo. Este compartir consiste no solo en la expresión explícita de la fe, sino también en el testimonio, es decir, «en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él». (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2011). Una forma especialmente significativa de dar testimonio es la voluntad de donarse a los demás mediante la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana. La presencia en las redes sociales del diálogo sobre la fe y el creer confirma la relevancia de la religión en el debate público y social.

Para quienes han acogido con corazón abierto el don de la fe, la respuesta radical a las preguntas del hombre sobre el amor, la verdad y el significado de la vida  -que están presentes en las redes sociales- se encuentra en la persona de Jesucristo. Es natural que quien tiene fe desee compartirla, con respeto y sensibilidad,  con las personas que encuentra en el ambiente digital. Pero en definitiva los buenos frutos que el compartir el Evangelio puede dar, se deben más a la capacidad de la Palabra de Dios de tocar los corazones, que a cualquier esfuerzo nuestro. La confianza en el poder de la acción de Dios debe ser superior a la seguridad que depositemos en el uso de los medios humanos. También en el ambiente digital, en el que con facilidad se alzan voces con tonos demasiado fuertes y conflictivos, y donde a veces se corre el riesgo de que prevalezca el sensacionalismo, estamos llamados a un atento discernimiento. Y recordemos, a este respecto, que Elías reconoció la voz de Dios no en el viento fuerte e impetuoso, ni en el terremoto o en el fuego, sino en el «susurro de una brisa suave» (1R 19,11-12). Confiemos en que los deseos fundamentales del hombre de amar y ser amado, de encontrar significado y verdad –que Dios mismo ha colocado en el corazón del ser humano- hagan que los hombres y mujeres de nuestro tiempo estén siempre abiertos a lo que el beato cardenal Newman llamaba la «luz amable» de la fe.

 Las redes sociales, además de instrumento de evangelización, pueden ser un factor de desarrollo humano. Por ejemplo, en algunos contextos geográficos y culturales en los que los cristianos se sienten aislados, las redes sociales permiten fortalecer el sentido de su efectiva unidad con la comunidad universal de los creyentes. Las redes ofrecen la posibilidad de compartir fácilmente los recursos espirituales y litúrgicos, y hacen que las personas puedan rezar con un renovado sentido de cercanía con quienes profesan su misma fe. La implicación auténtica e interactiva con las cuestiones y las dudas de quienes están lejos de la fe nos debe hacer sentir la necesidad de alimentar con la oración y la reflexión nuestra fe en la presencia de Dios, y también nuestra caridad activa: «Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe» (1 Co 13,1).

 Existen redes sociales que, en el ambiente digital, ofrecen al hombre de hoy ocasiones para orar, meditar y compartir la Palabra de Dios. Pero estas redes pueden asimismo abrir las puertas a otras dimensiones de la fe. De hecho, muchas personas están descubriendo, precisamente gracias a un contacto que comenzó en la red, la importancia del encuentro directo, de la experiencia de comunidad o también de peregrinación, elementos que son importantes en el camino de fe. Tratando de hacer presente el Evangelio en el ambiente digital, podemos invitar a las personas a vivir encuentros de oración o celebraciones litúrgicas en lugares concretos como iglesias o capillas. Debe de haber coherencia y unidad en la expresión de nuestra fe y en nuestro testimonio del Evangelio dentro de la realidad en la que estamos llamados a vivir, tanto si se trata de la realidad física como de la digital. Ante los demás, estamos llamados a dar a conocer el amor de Dios, hasta los más remotos confines de la tierra.

 Rezo para que el Espíritu de Dios os acompañe y os ilumine siempre, y al mismo tiempo os bendigo de corazón para que podáis ser verdaderamente mensajeros y testigos del Evangelio. «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15).

             Vaticano, 24 de enero de 2013, fiesta de san Francisco de Sales

 
BENEDICTUS XVI

CÁPSULA DE LITURGIA


LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO


1. Sabiduría   2. Entendimiento  
 
3. Consejo   4. Fortaleza  
 
5. Ciencia  
 
6. Piedad   7. Temor de Dios

 

 
LOS DOCE FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

 

1. Amor  2. Alegría  3. Paz   4. Paciencia

5. Longanimidad  6. Bondad  7. Benignidad

8. Mansedumbre  9. Fe  10. Modestia

11. Continencia  12. Castidad

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Mons. Luis Martínez Flores
Párroco

LLEVANDO JUGUETES, ROPA Y CALZADO A LOS MÁS NECESITADOS

 
 
 









viernes, 25 de enero de 2013

COMUNICADO DE NUESTRO SR. OBISPO



+ Oscar Roberto Domínguez Couttolenc. M.G.
Por la Gracia de Dios y de la Santa Sede
Obispo de Ecatepec

Comunicado 002/2013
  
NUEVA INSTRUCCIÓN
EN TORNO A LA CELEBRACIÓN DE
MISAS FUERA DE LOS TEMPLOS
  
A todos mis hermanos Sacerdotes, Religiosos, Religiosas, Seminaristas  y a todo el Pueblo  de Dios que peregrina en esta Diócesis de Ecatepec, les saludo deseándoles que Jesús, Señor de la historia esté siempre con nosotros,  en estas queridas tierras.

I.              Considerandos:

1.    Ante el planteamiento que desde mi llegada me hicieron distintas Comunidades de nuestra Iglesia, en torno a la necesidad que existe de Celebrar la Eucaristía fuera de los templos,  principalmente en las calles, plazas, industrias, etc., conociendo que constantemente siguen realizándose, y en ocasiones con ministros falsos o fuera de la comunión de la Iglesia, por la dificultad para sostener la prohibición dispuesta por mi predecesor en el Episcopado.

2.    Después de haber consultado al Colegio de Consultores, a diversos presbíteros, hermanas religiosas y organizaciones laicales.

3.    Habiendo constatado que la prohibición que determinó mi predecesor, fue oportuna en su tiempo, pero que ahora se dan nuevas circunstancias.

4.    Mediante esta NUEVA INSTRUCCIÓN, haciendo uso de la facultad que la Iglesia me concede (C.I.C. 381; 932.1. RS 108), determino lo siguiente:

A PARTIR DE ESTA FECHA,
PODRÁ CELEBRARSE LA EUCARISTÍA FUERA DE LOS TEMPLOS PARROQUIALES Y CAPILLAS, EN OTROS LUGARES PREVIAMENTE APROBADOS, CONFORME A LAS NORMAS DEL DERECHO CANONICO Y LAS ANEXAS A ESTE DOCUMENTO. SE LLEVARÁN A CABO EN ACUERDO CON EL PARROCO CORREPONDIENTE, QUIEN SERÁ EL RESPONSABLE DE OFRECER ESTA  CONCESIÓN EN LA DIOCESIS DE ECATEPEC.

5.    Es por eso, que viendo la urgente necesidad de ofrecer una mejor atención pastoral a quienes libremente soliciten la Celebración del Sacramento de la Eucaristía fuera de una Iglesia (templo), y asumiendo de manera colegial esta responsabilidad con el presbiterio, concedo esta gracia para toda la Diócesis de Ecatepec.

6.    Esta disposición es para que los fieles tengan la posibilidad de acceder al Sacramento de la Eucaristía en circunstancias especiales fuera de los templos y para evitar la confusión o posibles atentados al Sacramento de la Eucaristía, que se puede dar con la simulación del Sacramento por ministros falsos, o impedir las confusiones que pueden darse con fieles católicos respecto a ministros que no son católicos.

II.            Las disposiciones de la Iglesia Universal son las siguientes:

7.    El Código de Derecho Canónico dice: “La celebración eucarística se ha de hacer en lugar sagrado, a no ser que, en un caso particular, la necesidad exija otra cosa; en este caso, la celebración debe realizarse en un lugar digno. C.I.C. 932.1)

8.    La Instrucción Redemptionis Sacramentum, dice al respecto: “«La celebración eucarística se ha de hacer en lugar sagrado, a no ser que, en un caso particular, la necesidad exija otra cosa; en este caso, la celebración debe realizarse en un lugar digno». De la necesidad del caso juzgará, habitualmente, el Obispo diocesano para su diócesis”. (No. 108)

Con fundamento en lo anterior, es condición para otorgar esta gracia, que se cumplan las disposiciones anexas a este documento.

III.           ASPECTO JURIDICO.

9.    El párroco es el responsable inmediato de hacer cumplir las normas de la Iglesia respecto a la Celebración Eucarística en su Parroquia. (C.I.C. 528. 2)
10.  La celebración Eucarística deberá ser presidida por el Párroco o quienes se equiparan con él o por un sacerdote católico que no tenga impedimento alguno por la ley canónica. Los sacerdotes que no son de la Diócesis de Ecatepec, deberán presentar sus licencias ministeriales vigentes. (C.I.C. 903)
11.  Recuérdese a todos los fieles, que entre los “graviora delicta”, está el atentar la realización de la liturgia del Sacrificio Eucarístico o su simulación. (C.I.C. 1378. 2. 1 y 1379. RS 172. b)
12.  Por escasez de sacerdotes, respecto a la gran población de las parroquias de la Diócesis de Ecatepec,  concedo por causa justa la celebración eucarística guardando lo prescripto por el C.I.C. 905. 2.
13.  Siguen vigentes las normas del Sínodo Diocesano, excepto en lo referente a la presente instrucción.
IV.          ASPECTO PASTORAL.

14.  Se debe salvaguardar que los fieles tributen la máxima veneración a la Santísima Eucaristía. (c. 898)
15.  El Párroco y los agentes de pastoral parroquiales, deberán desarrollar las acciones necesarias, para fomentar el culto a la Eucaristía; que haga creer, celebrar y vivir, este sacramento como lugar privilegiado de encuentro con Jesucristo. (DA 251)

V.            ASPECTO LITURGICO.

16.  La celebración de la Eucaristía fuera del lugar sagrado, debe realizarse sobre una mesa apropiada, usando siempre el mantel y el corporal, la cruz y los candeleros. (C.I.C. 932.2, IGMR 297)
17.  Se deben cumplir diligentemente las normas litúrgicas sobre los vasos, ornamentos y libros litúrgicos correspondientes a la Celebración Eucarística. (“Sínodo Diocesano de Ecatepec”. No. 108)
VI.          ASPECTO ADMINISTRATIVO-ECONÓMICO.

18.  El párroco, deberá cuidar que lo que se pide como cooperación económica por las celebraciones objeto de esta Instrucción, deberá ser de acuerdo a los estipendios vigentes en la Diócesis y nunca dé la impresión de lucro o comercialización. (C.I.C. 947)
19.  Se otorgará a los fieles que ofrecen una ofrenda por la Celebración Eucarística, un recibo donde se anote el estipendio. Si se ofreciera una aportación extraordinaria entrará a Caritas Parroquial. (C.I.C. 951. 1)

Invito a mis hermanos Sacerdotes para que faciliten a los fieles a quienes servimos, los trámites privilegiando ante todo la Evangelización que es camino de encuentro y crecimiento en  Jesucristo y les recuerdo que “El Señor nos llama a promover por todos los medios la caridad y la santidad de los fieles, recordando las palabras de nuestros Obispos: “Nos empeñamos para que el pueblo de Dios crezca en la gracia mediante los sacramentos presididos por nosotros mismos y por los demás ministros ordenados. Estamos llamados a ser maestros de la fe y, por tanto, a anunciar la Buena Nueva, que es fuente de esperanza para todos, a velar y promover con solicitud y coraje la fe católica”. (AP 187)


En Cristo Misionero, les aseguro mi oración, amistad y bendición.


Dado en la Sede Episcopal de Ecatepec,
a los 17 días del mes de enero del año del Señor 2013.




+ Oscar Roberto Domínguez Couttolenc. M.G.
Obispo de Ecatepec.

sábado, 19 de enero de 2013

CÁPSULA DE LITURGIA "LOS PECADOS CAPITALES"

 
PECADOS CAPITALES
 1865      El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra el vicio por la repetición de actos. De ahí resultan inclinaciones desviadas que oscurecen la conciencia y corrompen la valoración concreta del bien y del mal. Así el pecado tiende a reproducirse y a reforzarse, pero no puede destruir el sentido moral hasta su raíz.
1866      Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano (Conlatio, 5, 2) y a san Gregorio Magno (Moralia in Job, 31, 45, 87). Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.

Pecados Capitales

Virtudes para  vencerles

1-Soberbia ante el deseo de alto honor y gloria

Humildad Reconocer que de nosotros mismos solo tenemos la nada y el pecado.

2-Avaricia  ante el deseo de acaparar riquezas

Generosidad Dar con gusto de lo propio a los pobres y los que necesiten.

3- Lujuria ante el apetito sexual

Castidad. logra el dominio de los apetitos sensuales

4- Ira  ante un daño o dificultad

Paciencia Sufrir con paz y serenidad todas las adversidades.

5- Gula ante la comida y bebida

Templanza Moderación en el comer y en el beber

6- Envidia resiente las cualidades, bienes o logros de otro porque reducen nuestra auto-estima

Caridad Desear y hacer siempre el bien al prójimo

7- Pereza  del desgano por obrar en el trabajo o por responder a los bienes espirituales

Diligencia Prontitud de ánimo para obrar el bien
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Mons. Luis Martínez Flores
Párroco